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Pequeños fragmentos de grandes obras que cautivan

Pequeños fragmentos de grandes obras que cautivan

Pequeños fragmentos de grandes obras que cautivan

La literatura es un arte que nos permite viajar a través del tiempo y del espacio, conocer diferentes culturas y perspectivas, y explorar las profundidades de la mente humana. En cada obra literaria, encontramos pequeños fragmentos que nos cautivan y nos dejan conmovidos o reflexionando por días enteros. En este artículo, exploraremos algunos de estos fragmentos en obras clásicas y modernas de la literatura.

El primero es de la obra “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. La imagen de la lluvia eterna en Macondo es un ejemplo de cómo un elemento natural puede tener un impacto profundo en una obra literaria. En la novela, la lluvia simboliza la tristeza y la desesperanza de los personajes, y su presencia constante crea una sensación de opresión y desesperación en el lector. En este fragmento, el autor describe la lluvia como "una lluvia interminable que no dejaba árboles ni tierras limpias, que impedía los pájaros y cortaba la vista al mar infinito". Con estas palabras, García Márquez nos muestra cómo la lluvia puede despojar a la naturaleza de su belleza y vida, y convertirse en una fuerza destructiva que afecta a toda la comunidad.

Otro fragmento que conmueve proviene de “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee. La novela sigue la historia de una niña llamada Scout y su hermano Jem, mientras su padre, Atticus Finch, defiende a un hombre negro acusado de violación en la América prejuiciosa de los años 60. En esta escena, Atticus da un discurso en la corte que aborda el racismo y la injusticia del sistema judicial. Uno de los fragmentos más poderosos dice: "En nuestra nación, todo hombre es creado igual... si no estamos dispuestos a defender un derecho, no tenemos derecho a reclamarlo como propio". Esta frase es un llamado a la acción para cualquiera que se sienta injustamente tratado, y es un recordatorio de que debemos estar dispuestos a defender nuestros derechos y los de los demás.

En la obra “El gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald, encontramos un fragmento que muestra la tragedia de querer algo que está fuera de nuestro alcance. La novela sigue la historia de Jay Gatsby y su obsesión por Daisy Buchanan, la mujer que ama. En este pasaje, Fitzgerald describe la luz verde al otro lado de la bahía que representa la esperanza de Gatsby por un futuro con Daisy. El autor escribe: "…su sueño debe haber parecido tan cerca que no podía evitar estar atraído hacia él: lo besaba, lo tenía, pero a medida que avanzaba, retrocedía rápidamente hacia el horizonte, y lo que perseguía siempre escapaba". Este fragmento es una representación del sentimiento universal de querer algo que parece estar siempre fuera de nuestro alcance, y la sensación de que, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, siempre nos esforzamos hacia algo que nunca conseguiremos.

“El principito” de Antoine de Saint-Exupéry es una obra que contiene muchos fragmentos inspiradores y conmovedores. Uno de ellos es cuando el zorro dice al principito: "Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se puede ver bien con el corazón". Esta frase es una reflexión sobre cómo nos distraemos con lo material y las apariencias, y nos desviamos de lo que realmente importa. El autor lo expresa de una manera simple pero poderosa, y nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nuestras propias vidas y valores.

Finalmente, en la obra “1984” de George Orwell encontramos un fragmento que muestra los peligros del control del estado sobre la libertad personal. En esta novela distópica, el estado ejerce control total sobre la vida de cada ciudadano, y la propaganda y la censura son herramientas poderosas para mantener a la población en línea. En este fragmento, el personaje de Winston Smith reflexiona sobre cómo "La libertad es la libertad de decir que dos más dos son cuatro. Si eso se concede, todo lo demás sigue". Esta frase es un recordatorio de que la libertad de expresión y el derecho a cuestionar la autoridad son fundamentales para una sociedad libre y justa, y que aquellos que controlan la verdad pueden controlar el pensamiento de la población.

En resumen, estos pequeños fragmentos de grandes obras literarias son ejemplos de cómo las palabras pueden tener un impacto profundo en nuestra manera de pensar y de sentir. Nos muestran la importancia del lenguaje, la naturaleza humana y la sociedad en la literatura, y nos brindan la oportunidad de reflexionar y aprender. Cada uno de estos fragmentos nos cautiva y nos genera una respuesta emocional única, y es con esa emoción que nos alejamos de la obra, sabiendo que nos ha dejado una huella profunda en nuestro ser.